Historias que inspiran
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Historias que Nutren el Alma: Literatura y Detalles que Conectan
La Magia de las Historias Sinceras En este rincón especial, celebramos las historias que llegan al corazón. Cada relato sincero tiene el poder de transmitir emociones auténticas, tales que pueden resonar con nuestras propias experiencias. Desde las páginas de un libro hasta la vida cotidiana, estas narrativas nos invitan a reflexionar, a reír y, sobre Mi infancia guarda pequeños milagros, y uno de ellos apareció cuando tenía nueve años, al salir de la escuela. En el camino de regreso, una diminuta ave luchaba por entrar en la sombra de una casa vieja. Sus movimientos eran débiles, casi un susurro. Me acerqué, la tomé entre mis manos, y el destino decidió que ese encuentro sería el inicio de mi primer amor no humano.
Era una codorniz. Café, moteada, tímida y temblorosa.
La llamé Charly, sin razón alguna, como si el nombre hubiera estado esperándome.
Charly se volvió mi compañero de dos años completos. Años de alas suaves, pasos pequeños y un universo que cabía en un canasto que yo llevaba a todas partes. Dormía conmigo y celaba mi atención, como si supiera que yo también lo había escogido a él.
No sabía entonces que era una niña libre. Libre para inventarle una casa de cartón decorada con papel regalo, libre para caminar con un ave a mi lado sin sentir vergüenza, libre para amar sin explicarlo.
Charly fue el primer ser con el que aprendí el lenguaje silencioso del cariño.
Su muerte llegó como llegan los finales que uno no espera: demasiado rápido. Un niño pequeño lo pisó por accidente. Recuerdo su cabecita frágil… y el sonido interno, ese que no se escucha con los oídos pero marca un antes y un después en el corazón.
Lloré tanto que creí que el mundo se encogía conmigo. Mi madre intentó detener mis lágrimas; yo intenté detener el dolor. Ninguna de las dos lo logró.
Por esos días leía El Principito, y quizá por eso entendí algo que no podía nombrar:
cuando amas, duele. Y cuando duele, creces.
Algún día volveré a leerlo.
Quizá ahora lo entienda mejor. -
Historias que Nutren el Alma: Una Guía de Lecturas y Detalles para Acompañar tu Vida
Bienvenidos a un Espacio de Ternura y Pasión Literaria Este blog está dedicado a todos aquellos que sienten un profundo amor por las historias sinceras, los animales y los momentos cotidianos llenos de ternura. Aquí encontrarás un refugio donde cada texto tiene alma y cada recomendación literaria se enlaza con experiencias de vida que pueden Mi infancia guarda pequeños milagros, y uno de ellos apareció cuando tenía nueve años, al salir de la escuela. En el camino de regreso, una diminuta ave luchaba por entrar en la sombra de una casa vieja. Sus movimientos eran débiles, casi un susurro. Me acerqué, la tomé entre mis manos, y el destino decidió que ese encuentro sería el inicio de mi primer amor no humano.
Era una codorniz. Café, moteada, tímida y temblorosa.
La llamé Charly, sin razón alguna, como si el nombre hubiera estado esperándome.
Charly se volvió mi compañero de dos años completos. Años de alas suaves, pasos pequeños y un universo que cabía en un canasto que yo llevaba a todas partes. Dormía conmigo y celaba mi atención, como si supiera que yo también lo había escogido a él.
No sabía entonces que era una niña libre. Libre para inventarle una casa de cartón decorada con papel regalo, libre para caminar con un ave a mi lado sin sentir vergüenza, libre para amar sin explicarlo.
Charly fue el primer ser con el que aprendí el lenguaje silencioso del cariño.
Su muerte llegó como llegan los finales que uno no espera: demasiado rápido. Un niño pequeño lo pisó por accidente. Recuerdo su cabecita frágil… y el sonido interno, ese que no se escucha con los oídos pero marca un antes y un después en el corazón.
Lloré tanto que creí que el mundo se encogía conmigo. Mi madre intentó detener mis lágrimas; yo intenté detener el dolor. Ninguna de las dos lo logró.
Por esos días leía El Principito, y quizá por eso entendí algo que no podía nombrar:
cuando amas, duele. Y cuando duele, creces.
Algún día volveré a leerlo.
Quizá ahora lo entienda mejor.
Momentos vivos
Pequeños instantes donde la ternura y la vida se entrelazan con libros y amigos peludos.